Escritora y docente. Autora de novelas destinadas al público adulto y juvenil. Escribe biografías e historias de familia por encargo. Escribe artículos sobre la lectura en diversos medios.Sus obras han sido premiadas y publicadas por reconocidas editoriales de Argentina
07/12/11 | 14:53: Maritza Zambrano dice:
Es interesante lo que expresa María. Sin embargo estoy en un dilema, estoy escribiendo la bigrafía de mi esposo ( un fabuloso artista abstracto) que ha llevado una vida muy interesante. La cuestión es que al escucharle narrar sus experiencias, al volcarla sobre el teclado, hago mías sus palabras, es decir escribo en primera persona. Y no se trata de un dictado literal, pues embellezco lo narrado con mi estilo literario.
Se trata de una biografía escrita a cuatro manos? Es posible continuar de ese modo? o reinicio con la narración en tercera persona? Ya llevamos más de 95 páginas de escritos, no he pasado de los doce años y aún falta lo mejor ( sin desmerecer au infancia que es digna de contarla).
saludos y espero su respuesta pronto
Maritza Zambrano.
31/10/11 | 23:15: Sil dice:
Yo lo conoci al Dr. en el Juzg. Comercial 23 donde lleva algunas causas,me parecio una persona interesante,admirable,q a pesar de todo se esfuerza por seguir adelante,lo veo como un ejemplo a seguir. Saludos
13/07/11 | 18:09: gabriel murane dice:
aguante el tano pasman un cago de risaa vamoos boccaa ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Hay una historia grande, con mayúsculas, que es la colectiva, ¿pero por qué no pensar que las pequeñas historias individuales, que también están llenas de anécdotas apasionantes, luchas desmedidas, días de alegría y momentos memorables merecen quedar para el futuro?
Sin lugar a dudas, la única manera de luchar contra el olvido es a través de la palabra y de las imágenes que se van atesorando a lo largo de la vida.
Muchas veces, las historias que nos han contado nuestros mayores se van perdiendo a medida que pasa el tiempo. Un libro que las registre interesará a los jóvenes, porque la propia identidad se construye en la búsqueda de las raíces, con ese discurso familiar que es necesario preservar.
En sus recuerdos, la gente exhuma la intangible consistencia de la memoria y deja, a través de su palabra, las voces que seguirán resonando en el futuro.